Only the music moved. Milks, feathers, skins,
names and smoke–nothing else was, neither night
nor the day, as the planets emerged from the music’s
eclipse to a rustle of music like drapery.
All at once hot and cold curdled into a drop,
the great press of the universe took form
in the lava, a mane in the ashes, dawn slithering down,
hardness transfigured itself into hardness
under the drizzle that once was a part of the sky,
as the diamond conceived its symmetrical frieze in the snow.
Sound grew primordial then,
a world’s lonely music
congealing and plunging and trying its changes: the meteor’s
shape, shapes of the harp and the zither, the silence, the stone.

Chile’s great seaboard, frozen into its winter,
washes the weeks in the rain.
Listen: that solitude turning to music again
as all seems to widen and fail past my knowing–
air, time, and the rains, a thing in the waves and the feathers.
And oblivion wakes for the harp. 

English translator unknown

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El original en español
El Arpa

Iba sola la música. No había plume, pelo
leche, humo, nombres, no era noche ni día,
sola entre los planetas naciendo del eclipse
la música temblaba como una vestidura.
De pronto el fuego, el frío cuajaron una gota
y plasmó el universo su extenso escaparate,
lava, ceniza hirsute, resbaladiza aurora,
todo fue trasmigrando de dureza en dureza,
y bajo la humedad recién celeste
estableció el diamante su helada simetría.
Entonces el sonido primordial,
la solitaria música del mundo
se congeló y cayó convertida en estrella,
en arpa, en cítara, en silencio, en piedra.

Por la costa de Chile, con frio, y en inviemo,
cuando cae la lluvia lavando las semanas,
oíd: la soledad vuelve a ser música,
y no sé, me parece, que el aire, que la lluvia,
que el tiempo, algo con ola y alas,
pasa, crece. Y el arpa despierta del olvido.